Los valores de nuestra casa
1. Dios.
Creemos que es un Dios trino: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, el cual es uno. A Él amamos con toda nuestra alma, espíritu y mente, y con todas nuestras fuerzas. Él es la prioridad de nuestro amor, obediencia y adoración, sobre todas las cosas.
Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. (Lucas 10:27)
2. La familia.
Creemos en la familia como un eslabón principal en el Reino de Dios. Solo creemos en el matrimonio entre un hombre y una mujer. (Vea Génesis 1:27).
3. El valor de la Palabra de Dios.
Creemos en las Escrituras como la verdad absoluta, total e inspirada por Dios, que es el fundamento para nuestra vida (vea 2 Timoteo 3:16). Nos comprometemos a ponerla por obra. (Vea Santiago 1:22).
4. Creemos también que el Reino de Dios es el gobierno invisible, absoluto y verdadero de Dios.
Hacer su voluntad es nuestra pasión y deseo. Creemos y practicamos sus valores, principios, mentalidad y leyes. (Vea Hebreos 12:28).
5. Pasión por el progreso. El deseo de Dios es que prosperemos en todo.
Por eso, el crecimiento constante es un valor para nosotros; madurar, progresar, ir a otras dimensiones y niveles de visión, fe, unción, gloria y bendición. (Vea 3 Juan 1:2).
6. El valor de la transferencia generacional.
Creemos que nuestro Dios es un Dios tri-generacional: el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y que los padres tienen la habilidad y la gracia de impartir a sus hijos espirituales y naturales, todo aquello que hayan alcanzado: herencia material, emocional y espiritual. (Vea, por ejemplo, Éxodo 3:15; Deuteronomio 30:19; Lucas 1:50).
7.El propósito.
Creemos que todo ser humano fue creado por Dios y nació con un propósito. Cuando descubre su propósito y lo desarrolla, deja un legado en la tierra. Entonces puede decirse que esa persona tuvo éxito en la vida. (Vea Eclesiastés 3:11).
8. El carácter de Cristo.
Creemos que la meta de todo hombre y mujer en la tierra es, cada día, formar más el carácter de Jesús en su vida. Es decir, ser lleno de bondad, integridad, humildad, temor de Dios, santidad y madurez. Creemos que Jesús es nuestro modelo, al cual tenemos que imitar, honrar, glorificar, adorar y seguir. (Vea Romanos 8:29).
